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¿Cómo iniciar a los niños en el yoga desde casa?

El yoga es una práctica muy beneficiosa para los niños y niñas de todas las edades. A nivel físico es capaz de mejorar el equilibrio, coordinación, postura, flexibilidad y toda su conciencia corporal. Además, es que es un excelente ejercicio para la mente y el espíritu pues ayuda a fomentar el autocontrol, la concentración, reducir la ansiedad y el estrés.

Para comenzar a aprovechar estas ventajas, existen varios métodos y rutinas que os ayudarán a convertir esta práctica en una actividad familiar, y comenzar con una guía  personal siempre es buena idea.

Hoy existen numerosos cursos virtuales y videos de profesores y guías de yoga especializados en la práctica con niños, sin embargo, hay pequeños pasos que podéis empezar a dar hoy para que el yoga tome parte de la rutina de tus hijos:

Prepara un espacio especial

Para animar a los más pequeños para iniciar en el yoga se requiere un poco de motivación adicional y para eso lo mejor es convertir un espacio de la casa en un estudio zen que inspire a los niños a comenzar.

Al hacerlo, lo principal es preparar un área que sirva de forma exclusiva para la práctica del yoga, aunque sea por un momento.

Primero, debemos asegurarnos que cada niño tenga su propia esterilla extendida, un poco de música o un video guía, y algunos accesorios, como un bloque de yoga o un cojín de meditación.

También podéis agregar algunas decoraciones divertidas que tengáis a la mano, rodear el área con plantas o usar ropa colorida para incentivar la alegría.

Debéis permitir que el espacio se sienta cómo una zona segura, tranquila, organizada y limpia. De esta manera, la concentración de vuestros hijos será mejor y podréis lograr que la rutina se convierta en un momento libre de preocupaciones.

Convertir el yoga en un juego

Es posible que las rutinas regulares puedan parecerles aburridas o tediosas, por ello, la mejor forma de comenzar es presentarla como un juego y una actividad divertida, sin presionar resultados específicos.

Cuando los niños y niñas apenas empiezan con el yoga lo mejor es concentrarse en las posturas físicas e ir acompañándolos en el proceso, para luego mostrarles los significados y actividades que involucran más la mente y la consciencia.

Para lograrlo, podéis crear un sistema de recompensas luego de cada práctica, hacer videos divertidos de coreografías con las posturas, o hasta podéis inventar historias a lo largo de la práctica haciendo paralelismos con las poses y figuras más sencillas como un avión, una bicicleta o una mariposa.

Posturas básicas para niños

Para comenzar, podéis intentar las posiciones más sencillas y armar una secuencia que fluya de forma relajada y sin apuros.

Intentad hacer la rutina frente a los pequeños para que puedan ir imitando las posiciones en forma de espejo. Si alguna se les complica, debéis pasar a asistirles, haciendo de apoyo en momentos de equilibrio o para sostener la posición más tiempo.

Recordad que lo más importante es la seguridad y disfrute, así que debéis estar atentos a qué tipo de posturas se les complica más, si el equilibrio, el estiramiento o la coordinación y desde allí continuar trabajando para mejorar.

Vr-kasana o postura del árbol

 

Esta es una pose sencilla que ejercitará el equilibrio de los niños. Para lograrla solo debéis poneros de pie con todo el cuerpo estirado y llevar una de las piernas flexionada y posar el pie sobre la rodilla. Debéis subir la pierna de forma lateral, hasta que la planta esté sobre el lado interno del muslo contrario.

Desde allí, podéis estirar los brazos con las palmas hacia arriba y subir las manos hasta el cielo. Recordad hacer repetir la postura con ambos pies.

Una gran idea es invitar al niño a imaginarse que es un árbol y así llevar el ejercicio a un punto divertido.

La vela

Para entrar en esta pose, debéis comenzar por tumbaros boca arriba sobre la esterilla. Luego, debéis recoger las piernas hacia el pecho hasta levantar la espalda del suelo. Con la ayuda de las manos podéis sostener la cadera para terminar de elevar las piernas en línea recta hacia el aire.

Si el niño no logra sostenerse, podéis ayudarle con suavidad. Esta pose mejorará la circulación en la parte superior del tronco y la cabeza, calmando rápidamente la mente.

Secuencia gato - vaca

Se trata de  una pose horizontal que comienza apoyada en las rodillas y manos. Sobre estos cuatro ejes, debéis arquear la espalda hacia el cielo y después estirarla hasta que la curvatura apunte hacia el suelo.

Este es un excelente ejercicio para calmarles y liberar tensiones. Podéis hacerlo cuanto tiempo deseen, siempre repitiendo el movimiento con la respiración.

Postura del perro o Adho Mukha Svanasana

Esta posición se llama así porque recuerda a un perro que se estira con las patas delanteras. Es una pose base del yoga y podéis enseñarla con precaución y suavidad.

Para entrar de forma fácil debéis sentaros sobre vuestras pantorrillas y estirar los brazos hacia adelante hasta que el torso toque los muslos. Con las manos bien presionada hacia el suelo, debéis levantar la cadera hasta que las piernas se estiren.

Podéis ir poco a poco estirando las piernas hasta formar un triángulo con el cuerpo, sin importar si las rodillas no pueden estirarse por completo.

El guerrero

Una vez de nuevo de pie, debéis dar un paso largo hacia adelante, la rodilla de la pierna delantera debe flexionarse hasta estirar por completo la otra pierna. Allí, debéis rotar la cadera hacia un lado y levantar los brazos en línea recta hacia adelante para luego repetir con el lado contrario.

Con esta posición podéis hacer una historia sobre una flecha y un arco, una lanza o una estrella. Es la posición perfecta para dejar volar la imaginación.

Cierra con broche de oro

 

La forma como termine la práctica determinará qué tan animados estarán los niños y niñas para continuar haciendo yoga. Así que podéis culminar vuestra rutina con unos minutos de meditación, una pegatina en medio del entrecejo, un pequeño masaje, una merienda de fruta o un baño.

Incluir estos elementos como parte de la rutina de yoga maximizará los beneficios relajantes y los dejará con una mayor sensación de bienestar.

Animaros a incluir a vuestros pequeñines en el Yoga y veréis cómo poco a poco creceréis juntos en esta práctica.

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